Refrigerantes

El motor no falla por falta de aceite tantas veces como falla por temperatura. Dos concentraciones, 33 % y 50 %, y el criterio para saber cuál pide tu operación.

Marcas de esta línea
Shell Mobil
El ahorro que sale caro

Lo que pasa cuando
se rellena con agua

Es la práctica más común en flota y la más cara. No falla el día que se hace: falla tres meses después, y el diagnóstico casi nunca apunta al agua.

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Hierve antes de tiempo

Pérdida de margen térmico

El agua sola hierve a 100 °C. En subida cargada, con el motor exigido, ese margen se acaba y el equipo entra en sobrecalentamiento aunque el nivel del depósito esté bien.

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Congela y raja el bloque

Daño irreversible

Al congelarse el agua aumenta de volumen. En una unidad que pernocta a la intemperie en sierra o altiplano, una sola noche basta para rajar el bloque o reventar el radiador.

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Corroe metales distintos

Sin inhibidor

En el circuito conviven hierro, aluminio, cobre y soldadura. Sin el paquete inhibidor se forma un par galvánico y la corrosión empieza por lo más delgado: el radiador.

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Incrusta y aísla

Agua dura

El sarro se deposita en las paredes del intercambiador y actúa como aislante. El tablero marca temperatura normal mientras el motor, por dentro, ya no está enfriando.

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Cavita la camisa

Motor diésel de servicio pesado

La vibración de la camisa genera burbujas que implosionan contra el metal y lo pican hasta perforarlo. Es la falla clásica del diésel pesado sin aditivo de camisa húmeda.

Cotiza esta línea

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Con la ruta y la altura donde opera el equipo te confirmamos si va 33 % o 50 %, y en qué presentación te conviene comprarlo.