Lubricantes industriales
Del motor diésel de un camión de acarreo al engranaje abierto de un molino. Cinco marcas premium homologadas y el criterio para elegir entre ellas.
Ver la línea →Cada equipo tiene su régimen de carga, su contaminación y su ventana de mantenimiento. El producto se elige por eso, no por catálogo.
No dependemos de una sola marca: si tu equipo homologó una especificación, la tenemos o tenemos su equivalente. Ver todas las marcas →
De un extremo al otro del almacén de mantenimiento: aceite, grasa, refrigerante, filtro y el equipo para aplicarlo.
Del motor diésel de un camión de acarreo al engranaje abierto de un molino. Cinco marcas premium homologadas y el criterio para elegir entre ellas.
Ver la línea →Donde el aceite mineral se oxida, se carboniza o no está permitido. Química sintética y grado alimenticio NSF H1 para los puntos que el catálogo estándar no cubre.
Ver la línea →El motor no falla por falta de aceite tantas veces como falla por temperatura. Dos concentraciones, 33 % y 50 %, y el criterio para saber cuál pide tu operación.
Ver la línea →El único insumo de la flota que se arruina sin usarlo. Solución al 32,5 % bajo ISO 22241 para sistemas SCR, con la cadena de manipulación cuidada de principio a fin.
Ver la línea →Un concentrado de base acuosa que rinde distinto según cuánto lo diluyas — y ahí está todo el ahorro o todo el desperdicio.
Ver la línea →Un transformador es una caja cerrada que no se puede abrir para mirar adentro. El aceite es la única muestra que sale de ahí y te cuenta lo que está pasando.
Ver la línea →El filtro es lo más barato del mantenimiento y lo primero que se posterga. Seis marcas y equivalencias cruzadas para que nunca sea la excusa de una parada.
Ver la línea →Aceite, grasa, diésel y AdBlue no se mueven con el mismo equipo. Te armamos el tren completo, de la bomba a la pistola, porque el eslabón más débil es el que manda.
Ver la línea →Descarga directa, sin registro y sin formulario previo. Cada documento declara su tipo, su peso y su fecha de revisión.
Responde un ingeniero, no un vendedor. Mándanos un código, una foto de la etiqueta o el modelo de la máquina y arrancamos.